Fotógrafo de Compromiso en Los Cabos
Escondidos hasta que se hace la pregunta, presentes durante la hora que sigue. Sesiones de compromiso y propuestas sorpresa por Baja California Sur.
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Escondidos hasta que se hace la pregunta, presentes durante la hora que sigue. Sesiones de compromiso y propuestas sorpresa por Baja California Sur.
Planea el momentoUna propuesta y una sesión de compromiso no son la misma sesión, y el error está en tratarlas como una. La propuesta hay que fotografiarla sin que ninguno de los dos la administre, desde lejos y sin segunda toma. La sesión de después es lo contrario: sin prisa, cerca, y por fin con los dos enterados.
Hacemos las dos en la misma tarde. Llegamos antes y nos colocamos donde el encuadre funciona sin que nadie note a un fotógrafo. Después del sí entramos, y esos treinta a sesenta minutos se convierten en el set de retrato que la propuesta nunca pudo ser.
IVAE Studios tiene su base en Cancún y viaja a Baja, con más de 80 sesiones ya fotografiadas en la península. Trabajamos en español e inglés, lo que pesa cuando el restaurante, el concierge y el capitán de la lancha se coordinan en español y ustedes no.
Lo que las parejas subestiman es la coreografía. Casi todo lo que sale mal en una propuesta es un problema de logística, no de fotografía, así que casi todo nuestro trabajo ocurre antes del día.
Acordamos el punto exacto, el minuto exacto y dónde vas a estar parado. No a grandes rasgos. Una terraza de acantilado en el ángulo equivocado te pone el sol detrás y convierte el sí en una silueta.
Necesitas una forma de avisarnos de que vas a hacerlo sin voltear a vernos. Suele ser una gorra, quitarte un saco o una frase a la persona que te acompaña. Se acuerda antes y nosotros nunca hacemos señas.
Lente largo, desde lejos, sin contacto visual. Nadie alrededor sabe que hay un fotógrafo, incluida la persona a la que le preguntan. Después del sí caminamos hacia ustedes y nos presentamos.
De treinta a sesenta minutos de retratos reales mientras la adrenalina sigue ahí. De aquí salen las imágenes que de verdad van a enmarcar, porque ya ninguno de los dos está fingiendo.
Sobre el fin de la tierra con el Pacífico detrás. Dramático y lo bastante privado para que la propuesta no se vuelva un evento público.
Solo por lancha, en la punta de la península. La hora más tranquila del agua y la única imagen que dice Los Cabos y ningún otro lugar.
La iglesia de la misión, el distrito del arte y las calles empedradas al anochecer. Mejor para quienes prefieren que el momento se sienta pueblo y no resort.
Una hora al norte, donde el desierto se topa con una playa abierta del Pacífico y las lanchas de pesca en la arena. Casi nadie fotografía propuestas aquí, que es justo el punto.
Lo clásico, y lo que más coordinación pide. Trabajamos con el concierge para que la mesa, la luz y la hora se alineen en vez de pelearse.
Del lado del Mar de Cortés, con la luz rebotando en el agua. Lo más difícil de mantener en secreto y lo más fácil de hacer hermoso.






Cuatro respuestas antes de que las pidas.
Apunta a los últimos noventa minutos de luz. El atardecer exacto es lo que más piden y la peor opción para la propuesta en sí, porque la luz cae rápido y el sí aterriza a oscuras. Pregunta antes, celebra durante.
Todo va a un solo número de teléfono y jamás confirmamos nada con la otra persona. Si te preocupa que la reservación aparezca en algún lado, dilo y lo sacamos del correo por completo.
La mayoría de las propuestas van de una a dos horas incluyendo la sesión de después. Mándanos la fecha y el lugar y recibes un número real el mismo día hábil, no una hoja de paquetes.
Baja es seco casi todo el año, pero el lado del Pacífico agarra viento. Acordamos una segunda locación en el reconocimiento, así que cambiar de plan es un mensaje y no una crisis.
Aunque sea aproximada. Respuesta el mismo día hábil con disponibilidad y una lectura honesta de si el lugar y la hora funcionan juntos.
Posición exacta, minuto exacto, la señal y una locación de respaldo. Por escrito, para que no improvises el día.
Ya colocados, ya mimetizados. Llegas a un lugar sin fotógrafo visible.
Fotografiada desde lejos, y después de treinta a sesenta minutos juntos ya sin secreto.
Completa y editada en 4K, mientras siguen de viaje y todavía quieren mandársela a todo el mundo.
No si está bien planeado. Fotografiamos con lente largo desde lejos y no nos acercamos, no hacemos señas ni contacto visual hasta después del sí. En una terraza concurrida parecemos otro huésped con cámara, que en Cabo no llama la atención de nadie.
No nos ha pasado, pero la respuesta es que paramos y nos vamos. No se cobra una sesión que no ocurrió y no se publica nada, nunca. De hecho nada de ninguna propuesta se publica sin permiso por escrito.
Sí, y es lo que más piden. Dinos el ambiente que buscan, si hay invitados de por medio y más o menos la hora, y volvemos con dos o tres opciones que de verdad funcionen de luz y de privacidad.
Para una pareja en playa pública, no. Dentro de un resort, la mayoría permite fotógrafo externo y algunos cobran una cuota. Eso lo resolvemos con la propiedad antes del día.
Sí, y es común. Cambia la coreografía, así que avísanos pronto: dónde se esconden, cuándo salen y si saben el minuto exacto.
Sí. Todos Santos y Punta Lobos quedan como a una hora de Cabo San Lucas y valen el camino para quienes quieren playa abierta del Pacífico en vez de resort.
Las propuestas se reservan más rápido que las bodas. Una semana suele bastar fuera de los meses más llenos, y las hemos hecho con tres días de aviso.
Mándanos la fecha, el lugar si ya lo tienes y el número que debemos usar. Todo se queda en ese hilo.